Acuario es además un gran idealista, que suele zambullirse de pleno en causas reivindicativas de carácter social, humanitario o medio ambiental de gran envergadura. Sus proyectos suelen resultar disparatados para las personas más conservadoras, y lo mismo sueña en montarse una eco-aldea en el campo, que en viajar al espacio marciano.
Su necesidad de independencia es tan grande, que Acuario a una temprana edad rompe los lazos con su familia de origen y se marcha a vivir por cuenta propia. Lo mismo le ocurre con las mujeres. No soporta sentirse atado o manipulado, y por eso huye del compromiso como del diablo. Al igual que no existe una sola ocupación para este hombre, el amor tampoco llegará a ser jamás el eje central de su vida. Acuario tiene muchos amigos, de modo que al sentirse amparado por el grupo, no tiene deseos imperiosos de buscar pareja. Además sus fuertes deseos de experimentación, hacen que cuando alguien deja de motivarle, sus manifestaciones afectivas, que ya de por sí no son demasiado fogosas, se enfríen del todo.
Respecto al dinero y las posesiones, Acuario destaca por su falta de ambición y su desapego por tales cuestiones. Al hombre Acuario no le importa vivir en una casa pequeña y destartalada, porque para él, el mundo entero es su hogar y el cielo estrellado el techo que lo cobija.
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