Este tipo de actitud suele acarrear un sinfín de problemas que normalmente envuelven a Acuario y lo acompañan allá donde vaya. Es ese sentimiento de estar desubicado, asi como su falta de serenidad interior, lo que hacen que el nativo de este signo no cese de buscar en la vida social una vía de escape, por mucho que argumente a la perfección todos y cada uno de sus actos.
El Acuario típico no pone su atención en sí mismo como haría un Leo, o en sus pertenencias como lo hace Tauro. El grupo y los amigos son para él su más clara referencia y por tanto suele identificarse y vivir en consonancia al entorno social que le rodea.
Se suele decir que los rasgos más claros de la personalidad de Acuario son el altruismo, la excentricidad, la originalidad y la sorpresa. Si hay algo que Acuario no puede soportar es aceptar las limitaciones impuestas por la sociedad, ya que lo único a lo que él rinde pleitesía es a la ley natural. De esta forma el Aguador cambia y rehace a su capricho el protocolo social que tanto le aburre, sin ningún reparo.
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