Como amigo, el nativo de Acuario es perfecto. Comprensivo, disponible a cualquier hora, dispuesto a escuchar, siempre ofrece su apoyo incondicional a aquellos que forman su círculo de amistades… y a los que no lo forman. Pero su deseo de fraternizar con todos los seres humanos del planeta es tan grande, que cualquiera le vale, siendo capaz de mezclarse hasta con la peor de las calañas.
En el hogar, Acuario desea compartir responsabilidades, alternando con su pareja todo tipo de tareas, pero su aportación resulta algo insólita, pues nunca sigue unas pautas concretas. Tanto si es hombre como si es mujer, Acuario tiene las cosas muy claras, aunque luego su forma de conseguirlas sea una verdadera locura para aquellos que le rodean. Por eso no es fácil vivir con Acuario, porque organiza la vida a los demás con unos esquemas que sólo este nativo comprende.
En el trabajo Acuario impone su esquema mental, sobrándole el resto; pero al menos procura dialogar y colaborar con los demás, para contrastar su opinión respecto a lo que hace. Los intereses igualitarios de este nativo, le inducen a luchar por los derechos colectivos, de manera que es fácil que se haga sindicalista o siembre en sus compañeros ideas reivindicativas. Eso sí, gracias a su brillante inteligencia, el nativo de Acuario es capaz de solventar los problemas más inverosímiles con una rapidez asombrosa.
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