Otra de sus actitudes compulsivas, la desarrolla con la comida, el alcohol, el tabaco u otras sustancias adjetivas. Cuando Acuario se siente melancólico, suele compensar sus penas a través de la glotonería o algún otro vicio reiterativo, pero lo que está claro, es que lo llevará al limite, y hasta que no se intoxique, no se planteará dejarlo.
Pero, sin duda, lo que de verdad pierde al nativo de este signo es el desgaste nervioso. La mente uraniana no para nunca de procesar, por lo que sus nervios están a flor de piel más a menudo de lo que a él o a ella les gustaría.
Una actividad nerviosa como la suya, indudablemente agota las reservas energéticas de que dispone, y esa es la causa de que los nativos de este signo, por mucho que coman, suelan estar delgados como un palo. Con Urano como regente, el nativo de este signo no tiene el más mínimo respeto por conservar y acumular energía. Muy al contrario, Acuario tiende a agotar todas sus reservas, por escasas que sean, con la idea de que cuanto más gasta, más gana.
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