De muy poco le valdría al Aguador alcanzar la fuente divina si no tuviera donde verter su cántaro. Hemos visto que la intuición mental es el cazamariposas preferido por el nativo, pero la sociedad, los amigos y el colectivo es el álbum donde se exponen sus conquistas. Esta es la razón por la que la gente y los amigos son tan importantes para Acuario, sin ellos no podría hacer nada, ya que todos sus proyectos están pensados para aplicarse de forma colectiva.
Desde luego no es fácil ser un hijo de este signo: hay que ser práctico, realista, innovador y además hacer las cosas de tal manera que satisfagan las apetencias de los demás.
Por eso es bastante frecuente encontrarse a este nativo luchando por limar las diferencias entre el mundo de los sueños con el mundo de la realidad. A Acuario le encantaría encontrar la piedra filosofal que permitiera que ambas realidades se pudieran acoplar para el disfrute y el bienestar de todos. Pero, mientras tanto, ¿quién se ocupa de las personas que dependen de él? Uno de los puntos débiles de Acuario es el amor. No es que no sea amoroso, al contrario, es capaz de darlo todo, pero de forma impersonal. Es decir, no resulta nada sencillo atraparlo con ningún tipo de lazo que le pueda hacer sentir el peso del compromiso sobre su piel. Es más, en el caso de tener hijos es muy probable que los pretenda tratar y educar en plan colectivo. En cierto modo, Acuario huye del efecto que pueda generar una acción personalizada; es como si tuviera miedo o como si de alguna manera estuviera cargado de complejos que le impiden manifestar su energía particular y su estilo.
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