Lo mismo da el rango, la clase social, la religión o el sexo al que pertenezcas: un Acuario verdadero te tratará sin hacer distinciones. Para algunas personas esto puede ser toda una ofensa, sobre todo si su signo pertenece al elemento Fuego. Tras ese trato, siempre queda la sensación de que, a la hora de relacionarse, el Aguador apenas se muestra receptivo ante los demás. Desde luego, Acuario sabe escuchar, pero parece que lo haga sólo para ponerse en situación y emplear su mente en solucionar problemas ajenos, uno de sus pasatiempos favoritos.
Aún asi el Acuario suele ser una persona que cae bien a todo el mundo. Pero eso sí, no se puede esperar mucho más de él. El Aguador es libre, disfruta de la gente y siempre estará rodeado de ella, pero en ningún momento se quedará a tu lado si se está aburriendo o tiene a tiro un ambiente más dinámico. Es por ello que en numerosas ocasiones se le tache de chaquetero, frivolo y desapegado.
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