A pesar de su sociabilidad, son muchas las horas de vida que Acuario pasa en solitario, o por lo menos colgado en las alturas sin importarle quiénes están a su lado. Las elucubraciones propias de este signo son auténticas imágenes e historias dignas de llevar a la gran pantalla. Los amigos y el gentío le resultan vitales pues le sirven a modo de pantalla sobre la que proyectar sus ideas.
Que, ¿cómo es posible? Muy sencillo, los proyectos personales de este nativo son siempre a lo grande, porque siempre piensa en colectivo. Sin los amigos que puedan representar a los personajes de sus aventuras se volvería loco, ya que sin ellos no habría ni esperanza ni ilusión, algo sin lo que Acuario no puede vivir. Con esto se comprende mejor su entrega para el bien común, su aporte constante al grupo y la cantidad de amigos que se mueven a su alrededor. Hay pues un interés egoísta un tanto difícil de entender en el comportamiento amistoso de Acuario, que cuida de sus relaciones al igual que el director de una película se interesa por el buen ambiente entre el equipo humano que le acompaña.
Como buen signo del elemento Aire al que pertenece, el nativo de Acuario está un tanto falto de valores y fuerza moral que de alguna manera no cesa de buscar a través de las relaciones humanas. Un amigo o simplemente un conocido puede enseñar o recordar a un Acuario cómo se deben de hacer las cosas, mejor dicho, le ayuda a encontrar una noble causa por la que echar toda la carne al asador. Para Acuario -que para ser un signo de Aire es bastante decidido- el mundo de las posibilidades resulta infinito y decantarse por algo concreto puede ser todo un dilema; es por eso que necesita a sus amigos.
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