En el ámbito social, Acuario prefiere la gente genuina y auténtica, a aquellas personas encasilladas en un tipo determinado de personalidad o de un sector de la sociedad restringido. Acuario desea mezclarse con todo tipo de gente, porque sabe, pese a las apariencias, que las personas somos una caja de sorpresas, que ansia descubrir. Además, los hijos de Urano saben apreciar la sinceridad como pocos signos, y por ello no encajan con demasiada facilidad en la frivolidad, el esnobismo o la falsedad de ciertos sectores de nuestra sociedad.
Otra cosa que Acuario valora como pocos es el trabajo en equipo y la participación en proyectos ajenos que le interesen, sobre todo si éstos tienen un trasfondo social, humanitario, político o científico. Acuario se identifica con las utopías, los retos, lo imposible y, en definitiva, con todo aquello destinado a mejorar la humanidad y el planeta.
Pero de la misma forma que a Acuario le interesa cultivar el espíritu, bien sea meditando, practicando Tai-chi o haciendo danza sufí, también posee vicios inconfesables. Al nativo de Acuario le atrae la juerga como a pocos. La música también le apasiona, por lo que es un forofo de los conciertos multitudinarios y en su juventud suele tener su propio grupo musical. El sexo, aunque no lo confiese, es otra de sus fascinaciones, pues gracias a él puede liberar emociones y sensaciones que dificultan su anhelado viaje interior.
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