Pero para ganarse su corazón hay que saber respetar su independencia por encima de todo. Este signo agradece más que ningún otro las manifestaciones de cariño verdadero, pero éstas nunca deben resultar excesivas o agobiantes, o huirá despavorido. Acuario necesita el contacto físico, pero siempre que se respete su parcela de intimidad.
En el plano material, que tan poco interés despierta en este nativo, para alentar a Acuario hay que hacer que todo parezca un juego.
El trueque le estimula más que el tradicional sistema de compraventa, porque resulta diferente y más enriquecedor. Acuario tiene claro que en cualquier interacción de este tipo, el beneficio ha de ser mutuo. Es un signo que no entiende de abusos y, por supuesto, no los fomenta. Todo lo que huela a dinero sucio le inspira un gran rechazo. Si existe cierta relación de amistad, al Aguador se le puede incitar intercambiando tareas compartidas, porque valora más el ambiente que surge de hacer algo a medias, que el aumento de productividad así obtenido. Promocionar sus trabajos, dar salida a sus productos, es algo que también le estimula.
Acuario desea vibrar con la humanidad en una frecuencia elevada. Todo lo que suponga luchar por aumentar el poder, el estatus o el capital, lo rechaza de plano. Son las causas comunes, humanitarias e ideológicas las que lo alientan. Vivir tales experiencias con él, es la mejor manera de llegar a conocerle mejor.
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