Con este panorama la desilusión amorosa con un Acuario está casi garantizada. Es más, Acuario es uno de los signos en los que se suelen dar un gran número de rupturas sentimentales. Los divorcios afectan drásticamente a estos nativos siempre dispuestos a hacer borrón y cuenta nueva. Pero no hay nada que con un poco de cariño y paciencia se pueda solucionar. Una de las tareas con las que se va a encontrar la pareja de Acuario es la de tener que educarle para que no se olvide de verter en ella un poco de su siempre dispersa atención. Esto no resultará del todo sencillo, pero es fundamental para Acuario, siempre dispuesto a sobrepasar los límites establecidos, desatendiendo así el centro vital de la relación amorosa.
El sexo suele interesar bastante al Acuario típico. Se dice que es uno de los doce signos del Zodiaco más dispuesto a perfeccionarse en el terreno del erotismo y el sexo. Puede que esto se deba a que la conexión cuerpo-mente se encuentra bastante debilitada en este signo, que por lo general suele pasarse gran parte de su vida colgado en las alturas. El sexo es una de las actividades en las que se consigue un mayor acoplamiento entre ambas partes. Sentir que la energía personal fluye por todo el cuerpo y que la cabeza deja de ser la gran acaparadora, produce al Acuario un placer y una alegría que muy pocos signos podrían entender.
Raro será que las extravagancias y la originalidad de Acuario no se manifieste en las relaciones sexuales. Las profundidades del conocimiento siempre cautivan al nativo de este signo, que por lo general tiende a racionalizar todo cuanto hace. El Tantra, el Tao del sexo o el Kamasutra acabarán antes o después en la mesilla de noche de este impredecible ser. Pero una vez más la persona a la que le haya tocado compartir la intimidad con este nativo, tendrá la misión de hacerle ver que en lo sencillo de la vida se encuentra el placer y la belleza del amor.
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